lunes, 23 de mayo de 2016




Ya no pueden soportar más dolor,
y ruedan diáfanas sobre las mejillas
mas labrando surcos con su calor,
no llegan a pasar desapercibidas.

Y ya no hay marcha atrás,
rompen contra los labios,
y éstos vuelven a sellar el dolor,
... cerrando los ojos a su descanso.



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