lunes, 16 de mayo de 2016



Siempre miraba las estrellas y cuando no las veía, las imaginaba, siempre viviendo de su brillo aún y cuando entre las nubes no brillaban. Ella vivía en su mundo, haciéndolo a su manera, nadie le hablaba en sus noches, y sin embargo la adoraban. Nunca tuvo un no por respuesta, un quizás, un puede ser, un más adelante... ...y se marchitó sola, aún con la gente delante. Ella era así, jovial, alegre y sencilla, mas no le sirvió de mucho cuando la última noche sobre ella se cernía.



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