viernes, 20 de mayo de 2016





Cuando las palabras no pueden expresar el pensamiento, es porque la magnitud de éste alberga más allá de un llano sentimiento acogido en el corazón.
Cuando al hablar tiembla tu voz, es porque el dolor al expresarte traiciona tus sentidos, y en mitad de tus palabras se vislumbra el murmullo del poder de un lamento que intentas ocultar.
Cuando no hay palabras, ni voz, lágrimas negras resbalan por tus mejillas.
Cuando esto pasa, el sufrimiento ha dominado tu alma, ya no eres nadie.





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