Conocía de su silencio y observaba discretamente, su mirada decía todo desde su rostro inerte.
Cada día durante horas se perdía en el mismo lugar, otros rostros le miraban, mas nunca la vieron llorar.
Hubo un día en que no estaba, un vacío enorme dejó, y no, no había desaparecido, simplemente... partió.
Y en el corazón de alguien, lágrimas amargas provocó, siempre estuvo, siempre... ...sólo que él jamás la vio.

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