Háblame de tus largas noches en la compañía del silencio, háblame de tus días grises y de tus enigmáticas cábalas sobre ello. Háblame de ti y de tus sentimientos, sí, esos que guardaste en un rinconcito cuando te cerraste al mundo. Háblame de todo lo que no sientes y que late presente sin poder salir. Háblame aquí y ahora, porque si tú no hablas, mi pensamiento susurrará al oído todo aquello que sin palabras robará tu aliento.

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