Cerrando los ojos siento como en la oscuridad de la noche tu presencia se hace latente y en el umbral del sueño aprecio el leve avivar de mi corazón.
Y siguiendo el ritmo de la inmersión en el mundo onírico, mi piel responde a roces imaginarios que arrancan dulces suspiros, deseando con toda mi alma encontrarte en mis sueños para susurrarte al oído cuanto te deseo.

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