jueves, 15 de diciembre de 2016







La lluvia sonsaca los suspiros

elevándolos en la estancia,
la ventana entornada los deja volar
y parten presurosos en su afán de templanza.

La lluvia sigue golpeando
con suavidad en el cristal,
éstos ya están lejos,
pero más volverán a escapar.

La lluvia se detiene,
empañado queda el cristal,
pero detrás de ellos
la vida no deja de respirar.





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