viernes, 9 de diciembre de 2016





Existe una fuerza extraña que me hace ir a contracorriente dejando de lado la sonrisa y el humor, aumentando a cada paso la pasividad y la hosquedad, haciendo de mí una persona huraña y arisca.
Ahora no puedo batallar contra ella, ahora mi ego está dañado y el simple hecho de intentar allanar el camino me transforma y me traiciona.
Tal vez sea el castigo por intentar ser mariposa entre buitres, por querer subsanar discordia con alegría, por querer ser humana entre desalmados…
Aunque no creo que aprenda la lección, afrontaré el destino con mínimas fuerzas, pero el mañana llegará y la luz de mis sentidos aflorará entre nubes negras de tormenta, y el arcoíris de mi esencia brillará ante los ojos de quienes intentaron hacer noche de mi día.




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