sábado, 4 de junio de 2016





Se mecían las hojas en el silencio de la noche, y su sonido era como caricias rudas. Embelesada en el marco de la ventana seguía sus movimientos, vaivenes acompasados que rememoraban en mi mente los furtivos encuentros entre nervios y sonrisas que, como esas hojas, nos hacían mover con manos torpes y locas prisas. Se mecían las hojas en el silencio de la noche, y me sacudieron en recuerdos que me aceleraron el corazón y tras sonreír, caí en picado al notar el dolor punzante en mi pecho mientras lágrimas brotaron con ímpetu por salir al paso. Se mecían las hojas en el silencio de la noche, pero aún y así, se que tú también me recuerdas y dibujas una sonrisa. Tan tuya como la luna al sol, tan mío como el sol a la luna...




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