¿Cuándo será
el preciso instante en que el torbellino de remordimientos por causa de
acciones benevolentes que se tuercen en su destino, huyan de mi tórrido cerebro?
¿Acaso la
indulgencia de procederes benignos aunque funestos ha dejado de existir?
Por momentos
me desespero, mis acciones me atormentan mientras mi sentimiento en un
principio bondadoso me devuelve la ira del que recibe mi amparo incondicional.
Llegará el
momento en que me cubra con una sombra imperturbable, dejando de lado todo
aquello que no me incumba y entonces seré pérfida, porque al fin y al cabo, eso
es lo que ya ven los ojos que me observan.

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