domingo, 5 de junio de 2016





Cuando era pequeña me hicieron creer que si veía una estrella que brillaba más que las demás, podía pedir un deseo y se me cumpliría.
Al paso de los años, fueron muchas las estrellas que recogían mis peticiones y supongo que por pura coincidencia, alguna cumplió mi deseo.
Hoy, sin embargo, cuando observo a esa estrella en el firmamento, sonrío y pienso cuantos niños habrá en el mundo solicitando sus deseos y me acuesto feliz, sé que siempre, siempre, alguno de ellos romperá en alegría en un momento u otro.

Hoy por hoy, mis deseos se guardan en mi corazón a la espera de ver como se cumplen, y mientras tanto, algunos perecen serenos, guardados en mí, y otros... otros seguirán viviendo latentes día a día...

¡Buenas noches amig@s!






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