Ni tan siquiera la sensación de dolor resta en mi macerado cuerpo, partícipe de silenciosas batallas que a veces doblegan mi estima, mas por fuera quedan maquilladas, devorando al dolor que su espada esgrima.
Ni tan siquiera la sensación de vacío cuando al erguirme y alzar la mirada, choca contra la incomprensión del mundanal ruido, que te sonríe y te anima, sin saber la verdad, sólo por lo que han oído.
Ni tan siquiera el todo,
ni tan siquiera la nada...

No hay comentarios:
Publicar un comentario