domingo, 25 de septiembre de 2016





Ni tan siquiera la sensación de dolor resta en mi macerado cuerpo, partícipe de silenciosas batallas que a veces doblegan mi estima, mas por fuera quedan maquilladas, devorando al dolor que su espada esgrima.

Ni tan siquiera la sensación de vacío cuando al erguirme y alzar la mirada, choca contra la incomprensión del mundanal ruido, que te sonríe y te anima, sin saber la verdad, sólo por lo que han oído.

Ni tan siquiera el todo, 
ni tan siquiera la nada...





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