miércoles, 2 de marzo de 2016





No disfraces tu pena, hazme partícipe de tu dolor, no guardes puñaladas traicioneras en el fondo de tu corazón.
No te escondas en la alcoba, ni descuides tu persona, sal al mundo y grita fuerte, saca de tu humilde rincón todo aquello que te duele, mira al frente y con orgullo deja fluir tus lágrimas, porque no hay nadie con más valentía que el que puede llorar a cara descubierta.
Déjame secar el fruto del dolor que surca tus mejillas, déjame abrazar tu cuerpo tembloroso que demuestra tu pena arpía, déjame besarte la frente y que notes mis caricias, ánclate en mi puerto y déjame por un momento ser tu salvavidas.




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