Entre vaivenes,
al inicio insignificantes,
oscilando en el día,
allanando en las noches.
Viendo como un mundo de color,
se desvanecía a tonos pastel,
intentando darle brillo
engañándose cada amanecer.
A pasos pequeños,
avanzando lentamente,
la brisa en la cara
se hizo viento fuerte.
Dolida en el alma,
corazón maltrecho,
los labios ya sellados,
y los ojos, inertes.

No hay comentarios:
Publicar un comentario