sábado, 6 de febrero de 2016




Tu silencio otorga momentos indescriptibles, aunque añoro los momentos de mágicas conversaciones. Se nos quedó algo en el tintero, se nos consumió la complicidad verbal, aun así cada vez que me miras con ojos serenos advierto el gran cariño que me procesas.
Fue una historia increíble, un proceder de intercambio a nivel de lo absurdamente necesario, fueron mágicas noches de conocernos sin mediar más allá de las palabras.
Ahora nos quedan las miradas cómplices y las sonrisas pícaras pero yo en mi mundo y tú en el tuyo.
Agradezco el conocerte y me entristece el haberte perdido, pero tanto tú como yo sabemos que siempre existirá un lazo invisible que nos une para siempre.




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