jueves, 4 de febrero de 2016





Rodeando mi cintura con tus gruesas manos , me haces sentir como la más bella dama entre tus brazos.
Manos rugosas, manos trabajadoras, con dedos curiosos de explorar por toda mi persona.
Siento la dulzura en tus movimientos, aunque tus manos sean torpes por tanto sufrimiento.
Cada milímetro de mi piel responde a tus caricias, caricias que pareciendo poco sensibles por la aspereza, son las caricias más sinceras que jamás recibiré, de un corazón tan humilde y que me sabe querer.
Tus manos me muestran tu lucha constante, tu vida difícil y tu alma andante. Tus manos son reliquias, divinas transmisoras de tu corazón inocente.
Ámame hoy como tú sabes, porque mañana te amaré yo si tú quieres.



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