Desafortunado el corazón en el que prevalece el dolor como sentimiento dominante, a la par que agraciado por soportar dicha tortura.
Fuerte e inmenso en su diminuta estructura, capaz de albergar emociones tan dispares como alegría y tristeza.
El corazón es herramienta imprescindible, ya que sin él, nuestra mente andaría perdida en la encrucijada de sus nobles sentimientos.
Bienaventurados somos por poseerlo, aunque día tras día nos empeñemos en torturarlo.
Y aun sabiendo que en su batalla trivial por subsanarse pierda parte de su energía, nos sorprende día a día con su fuerza inacabable.

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